Al pasado me atengo, al que amanece
mimando mis raíces más profundas,
cual vínculo que obtiene con su fuerza
la cohesión de las células que habito.
Oídme, sol radiante, luna fría,
astros alineados sin conciencia
regid mis sensaciones y fluidos,
y devolvedle a mi aura su color.
Que esa voz, que resuena en mi memoria
me despoje del peso de la ira,
me devuelva al umbral de la inocencia,
y una mano amorosa y desprendida,
meza mi cuna y mi alma para siempre
con el ritmo armonioso de las olas.

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