Andando por la city de paseo
me fijo en el cartel de las rebajas,
y observando los precios de las fajas
a la gente agolpada la sorteo.
Y me encuentro metida en el jaleo
consiguiendo pagar en esas cajas
que están a tope, ya no veo ventajas...
Me machacan. Me va a dar un mareo.
Una señora me ha clavado el codo,
otra me ha propinado un empujón,
y el vendedor se oculta de tal modo
que está parapetado en un rincón.
Y ahora no sé por qué me la he comprado
si yo la faja nunca he soportado.

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