Parece tan bonita e inocente...
Su rostro angelical, blanco el vestido,
Parece tan bonita e inocente...
Su rostro angelical, blanco el vestido,
Como gimnasia mental
voy a escribir un soneto
y la misión acometo,
mas la cosa pinta mal.
Si no es lírico da igual,
solo lo veo como un reto,
el caso es que esté completo
y llegar hasta el final.
Ni conseguí los "endecas"
¡madre mía, qué fracaso!
es que no es nada sencillo,
tengo las neuronas secas,
mas, para salir del paso,
he logrado un sonetillo.
Contaré, sin entrar en pormenores
que una rueca fatal me pinchó el dedo,
se borraron las letras de mi credo,
me adormecí en un mundo sin colores.
Aprendí a soportar los sinsabores.
caminando sin prisa y sin denuedo;
ahora voy por inercia, el paso quedo,
no tengo ya alegrías ni temores.
Ciega y muda recorro el laberinto
esquivando las sombras y los gozos,
llevada de la mano por mi instinto.
Evito las montañas y los pozos,
cada día es igual, pero distinto,
trivial, sin sufrimientos ni alborozos.
Sálvame de mí misma, ¡oh, cordura!,
impregna de sapiencia mis sentidos
no permitas que cesen los latidos
de un corazón propenso a la amargura.
Si me encuentro en la extraña tesitura
de elegir entre días doloridos
o la paz de los cielos prometidos,
ayúdame a dejar la senda oscura,
y a salir de la terca confusión
que se enreda en mi mente trastornada
y en la que se ha instalado mi razón.
Muestra piedad por mí, que estoy cansada
de luchar con denuedo y con pasión
y he dado por perdida esta cruzada.
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| Pintura de F. Van Hove |
que empiezas y terminas al momento,
no tienen los problemas del acento
y, antes de darte cuenta, las rematas.
El soneto, con sus catorce patas,
es en su gestación mucho más lento
y puedes perecer en el intento
mas, si no lo consigues, no te abatas.
Si no quieres dolores de cabeza
ponte a escribir tercetos, redondillas,
pareados, cuartetos o romances.
Demuestra al mundo cuánta es tu destreza
y un poeta serás de campanillas
sintiéndote feliz con tus avances.
Cada día el camino es cuesta arriba,
cada noche me cerca el desamparo,
el juego de vivir resultó caro
y en la cárcel del miedo estoy cautiva.
Apelo a mi energía positiva,
y aunque llena de angustia me declaro,
con densos maquillajes enmascaro
mi rostro, para ser más atractiva.
Cuesta abajo me lleva la pendiente
y la inercia me empuja sin piedad,
temo caer al fondo del abismo.
¡Sé que debo luchar y ser valiente!
He de tener arrojo y voluntad,
que nunca me derrote el pesimismo.
No puedo comprender, cuando despierta
me encuentra cada día la alborada,
indolente, vacía y asustada,
si respiro ¿por qué me siento muerta?
Jamás se cerrará la herida abierta
que me dejó maltrecha y agostada.
Se me ha escapado todo, y en la nada
vaga mi alma, desnuda y descubierta.
Huyendo de mí misma me encontré
en un pozo insondable de agua oscura,
ansiando revivir lo que he vivido;
y en un marasmo eterno me quedé
en mi lento camino a la locura
dando lo ya pasado por perdido.
Está llena de aromas la mañana
impregnada de un hálito de vida
que me saluda, aún medio dormida
mientras abro, calmosa, mi ventana.
Hoy comienza de nuevo la semana
y la emprendo resuelta y decidida,
viviré la jornada complacida,
feliz con la rutina cotidiana.
Poniendo en el trabajo mis sentidos
las horas pasarán casi volando
y los días serán muy distendidos.
Si consigo salvarlos disfrutando,
aparte de juzgarlos divertidos
sabré que los estoy aprovechando.
Es como andar jugando:
Imagina que todo te apasiona
y verás que la vida se sazona.